Relatos con chispa: La vida en clave de humor

Aquí es donde la ironía y el humor se encuentran para contarte historias. Sumérgete en relatos desenfadados que reflejan el día a día de muchas mujeres maduras. Con un lenguaje sencillo y accesible, te sentirás identificada y pasarás un rato entretenido.

¡Bienvenida al club!

BENDITOS SOFOCOS

Dos horas en la cola del super y las gotas que me caen desde la frente me piden permiso para deslizarse hasta el canalillo. La espalda no se queda corta y la camisa de lunares de seda que llevo se empapa por momentos. Las bragas o "braguitas", dícese para las más delicadas, se me funden hacia el coxis
La tez sonrojada por instantes, parece ir acorde con mi collar de cuentas.
De pronto saco mi abanico multicolor con encaje de aquel carro que me agencié en esa vieja ferretería del barrio y comienzo a dar aspavientos a diestro y siniestro a modo del cantante de "LOCOMÍA", vamos que ni mi vecina Tomasa bailaora de flamenco, se movía con tanto arte. Este calor asfixiante pretende no irse, le ha cogido cariño a mi cuerpo y espera derretirlo por momentos.
Me toca pagar, mi termostato se pone en modo OFF de repente y lo que hasta hace un rato era un infierno ahora se ha transformado en un iglú andante
El sudor ha pasado a convertirse en una algarabía de cubitos de hielo, vuelvo a meter el abanico en el carro y me cubro con una chaquetilla de punto ciertamente hortera; resoplando con resignación por sentirme inentendida.
La cajera me mira anonadada esperando a que dé señales de vida y guarde la compra,  yo no sé si reír o llorar, pero esos cambios mutables me tienen desconcertada. Arrugo el ceño y me dispongo a salir...
¿Pero cuál es mi sorpresa?
Contemplo a mi querido esposo esperando junto al coche; el que se ha quedado leyendo el periódico y poniéndose al día de los últimos sorteos de la lotería, y entre risas y asombro me dice:
-¿Que te pasa en la cara nenica?¿Y esos gestos desencajados? ¡Hija mía ni que hubieras visto al mismísimo diablo!
De pronto cojo el carro sin cinco marchas ni freno y con cierta chulería giro la cabeza contestándole:

¡SI ME QUEREIS IRSE!; como decía la legendaria y maravillosa Lola Flores

Dejándolo atrás, sigo el paso con seguridad renqueando con mi artrosis cojonera y muy digna voy diciéndome a mí misma:
Malhumorada...¡SÍ!, Artrósica...¡TAMBIÉN!, Hipersudada...¡POR SUPUESTO!
Pero soy algo más, soy mujer y a mucha honra, así es que ...
¡ARRIBA ESE ABANICO!💃🏻

BELLEZA IMPUESTA

Niaciamida, hialurónico, centella asiática, retinol toda una algarabía de cremas que se pasean por mi actual piel de madurita.
No tengo bastante ya con el estrés diario, el incesante ir y venir o los madrugones para ir al “curro” , que ahora la sociedad nos aprieta las tuercas para estar espléndidas y sin una sola arruga.
¡Válgame dios!
Con lo vaga que siempre he sido para un potingue, un protector solar, o un spray para solventar el acné juvenil.
Al menos estos surcos incipientes, son el reflejo de mis carcajadas, mis llantos, mis locuaces emociones, mis controvertidos gestos…mi presencia en este mundo de locos.
Y aunque palidez, gravedad o flacidez se pasean jugando al unísono en mi cara, me revelaré cual margarita deshojada en el campo y emergeré con otro tipo de encantos…solera, experiencia, vivencias, engranaje.
¿Te gusta esta fórmula contra la belleza impuesta a estas edades?
¿Tienes tú más trucos para esquivar dicha imposición ?

DICHOSA GRAVEDAD

Tríceps, tetas, abdomen…va todo en un pack, como el 3X1 del Carrefour, y ahora a mis cincuenta no va el uno sin el otro, sino en la misma dirección o sea apuntando hacia abajo.
Así es ella…¡HERMOSA GRAVEDAD!
Claramente cuando nos “ataca” aparece de forma protagonista como el título de una gran película. No la puedes obviar, pero sí enfrentarte a ella con mesura y cariño.
Los tirantes empiezan por ser descatalogados del armario. Los tríceps que antaño rebosaban tonicidad y tersura, pasan hoy día a ser una ligera cortina que se contonea con el vaivén del movimiento, así es que toca saludar con un breve pestañeo a modo de sutil cortejo.
Si una sólo sabía lucir tripita marcada en la playa con maravillosos y diminutos bikinis, no pasa nada el bañador me hará más esbelta, tan sólo hay que jugar con el modelo perfecto para mi cuerpo y colocarme una gran pamela que destaque, eso esquivará las miradas.
Esas férreas tetas que un día eran firmes y consistentes, ahora se pasean cabizbajas enfadadas con el mundo; tendré que reforzar con ímpetu esos floreados sostenes forjados.
Está flacidez “cojonera” e incordiarte como ella sola,
viaja a través del tiempo y se instala en las zonas más expuestas al mundo, donde las mujeres nos sentimos más femeninas.
¡No nos escondamos!, no huyamos de ella, convivamos de la mejor forma, utilicemos nuestra imaginación, valiosos recursos para mejorarla, sin temor a mostrarla.
Sobrevivamos a ella, seguiremos siendo esas mujeres de armas tomar, sexys y deshinibidas con cierto porte madurito.
Nosotras decidimos…❤️